ILUSIONADO CON SUS TOROS

February 24, 2019

*Eduardo Martínez Urquidi, propietario de Los Encinos, espera que sus toros sean la materia prima para que Guillermo Hermoso de Mendoza, Enrique Ponce, Gerardo y Luis David Adame, expresen el arte que llevan dentro.

 

Con la ilusión a tope de que sus toros honren el prestigio de “los Encinos”, el criador de bravo y propietario de la casa ganadera queretana, Don Eduardo Martínez Urquidi en entrevista exclusiva para El Horizonte, expresó su deseo de volver a triunfar como ganadero tal como sucedió el pasado cinco de febrero en la Plaza México y propiciar una gran noche para los toreros y la afición regiomontana el próximo viernes en la Monumental Monterrey Lorenzo Garza, donde el joven rejoneador navarro Guillermo Hermoso de Mendoza, la primera figura del toreo mundial y sumo pontífice del toreo Enrique Ponce, el valiente torero hidrocálido Gerardo Adame y el novel diestro de la misma tierra, Luis David Adame, se medirán ante astados de la afamada dehesa.

 

“Viene una corrida muy pareja, muy bien presentada y con mucha edad, donde yo espero, y Dios quiera que nos acompañe la suerte, para que nuestros toros sirvan como materia prima para que estos grandes toreros se expresen ante una afición tan conocedora e importante como lo es la de Monterrey y que vivamos una noche llena de faenas y triunfos para todos”, expresó el ganadero queretano.

 

“Yo fui por primera vez a Monterrey en el 2002 o 2003 con Alejandro Silveti, Fernando Ochoa y Enrique Garza, donde este cortó cuatro orejas, Ochoa tres y Silveti dos. Luego deje de ir un tiempo y volví con dos toros para Pablo Hermoso de Mendoza que le cortó las cuatro orejas, y luego en otra corrida con Pablo Hermoso, Joselito Adame y El Bala donde Joselito se llevó cuatro orejas, Pablo dos y el Bala uno a un toro muy bueno de verdad”, recordó el ganadero quien apenas tiene 28 años ejerciendo como tal.

 

El criador, al que su afición por el campo y el toro le viene desde la infancia, a los 17 incursionó como novillero donde alcanzó a torear 15 festejos, suficientes para reconocer que el de torero, no era su camino de vida: “me di cuenta que no servía y un cuatro de octubre de 1970 toree mi última novillada en San Luis Potosí donde corrí más que el toro y ahí lo deje por la paz”.

 

Pero el “veneno” del mal de montera se le alojó en el alma pues su padre tenía muchos amigos ganaderos, pero realmente lo que le gustaba más allá de hacerse torero, era el campo y la ganadería. “Mi papá tenía amigos muy importantes como Don Antonio Llaguno, Javier Garfias, los Labastida con los que teníamos una amistad de toda la vida y después se fueron sumando con el tiempo algunos otros amigos como José Chafic, en fin, conocí a todos”, recuerda.

 

“Entonces iba mucho a sus ganaderías y trataba de aprender de los amigos de mi padre y me fui involucrando poco a poco sin darme cuenta cada vez más, convirtiendo esto en mi verdadera pasión”, enfatizó el criador, quien para hacerse ganadero, hizo una aparcería (Convenio), con los ganaderos de San Martín, que implicaba 80 vacas y dos sementales en principio y luego adquirió 20 vacas puras para posteriormente iniciar la importación de

España, en 1994, de donde se hizo de vacas españolas como base con la que tiene cimentada su prestigiada ganadería.

 

“Se hizo la importación donde yo compré principalmente el encaste que viene de Santa Coloma y era de la ganadería que tenía Paco Camino pues el mataba todas las camadas de Buendía, entonces le compre a él, toda una camada y media de vacas del 94 y parte del 93 y luego compré también 14 vacas de Buendía cuando hicimos la importación y tiempo después por un convenio que teníamos con Chafic y Arturo Jiménez y yo prácticamente nos quedamos con todas las vacas que importamos de ese encaste en el 96 y 97.

 

“Ha sido un proceso muy largo a prueba de acierto y error para dar con lo que hoy está saliendo por toriles, Entendiendo que todo esto, es producto de muchos años de esfuerzo y de trabajo”, reconoció el exitoso ganadero, quien señaló que “a partir de esa importante importación, comencé a buscar al toro que él quería, un toro diferente, que ofreciera las mejores condiciones de lidia y se ha logrado un tipo de toro, de comportamiento ya muy identificado y muy definido con lo mío, con mi encaste”.

 

El ganadero, quien se siente afortunado por la diosa fortuna, señala que la suerte le ha acompañado casi casi desde sus primeros pasos como criador de bravo, “pues casi empezando gané el trofeo por la mejor corrida de la temporada en la Plaza México en el 2000, me han indultado algunos toros y muchos triunfos importantes en México durante el inicio de este precioso camino”, expresó.

 

El afamado criador, reconoció a Monterrey como una plaza clave en la torería nacional pues dijo, “es una plaza importantísima, con una afición muy importante, donde ha habido toreros que han hecho historia, que han sido trascendentales en la historia del toreo en México que le han dado un sello al toreo mexicano, lo han hecho trascender en el nivel en el que está y con una afición muy importante y creo que la empresa ha retomado el manejo correcto de la plaza y ha ido tomando el nivel que siempre tuvo.

 

“En Verdad voy con mucha ilusión, que se verá proyectada para esta corrida en los toros que van a salir, por lo menos muy bien presentados y esperemos que cumplan con su obligación y que den el juego correcto para que los toreros puedan triunfar”, apuntó el ganadero quien señaló que en el encierro que se lidiará el próximo viernes, vienen ejemplares hermanos de los lidiados el pasado 5 de febrero en la Plaza México.

 

“Espero que salgan bien las cosas para cumplir con la afición regiomontana que se lo merece todo y que los toreros tengan en mis toros, la materia prima para manifestarse y que la afición regiomontana siga ilusionándose con ir a los toros”, finalizó

 

 

 

 

 

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