Fronteras

April 27, 2019

Dícese que una frontera es una línea convencional que marca el confín de un Estado. Las fronteras pueden ser delimitadas de forma física territorialmente hablando, pero cuando nos referimos a las fronteras personales, aquellas que por respeto propio y sentido común, establecemos por el libre albedrío en rededor de nuestro entorno, sin duda alguna, que tras el imaginario límite establecido de acuerdo a nuestras conveniencias, dejamos fuera de ella, lo que inútilmente no interesa.

 

Así pues, tenemos que en particular las instituciones públicas y privadas que paradójicamente pueden existir por un tiempo mucho más lejano que el que le otorga la naturaleza a la vida humana, sin embargo, por su propia conformación humana, establece también a sus conveniencias, sus propios criterios particulares para delimitar las fronteras, los límites y los alcances de sus atribuciones para dejar fuera de ellas, repito, lo que inútilmente no interesa.

 

Así pues, a lo largo de la vida de las instituciones que son manejadas por el hombre, éstas definen sus políticas, sus límites y fronteras en relación a las conveniencias de quienes les dirigen, en ocasiones, más allá por encima de la Ley, de la medida equilibrada de la justicia y del propio bien común.

 

Y por lamentable consecuencia tenemos que, como un argumento rastrero con el que se enriquece la democracia, la figura del debate, la inclusión y los “derechos” son utilizados al arbitrio y conveniencia de quienes hacen política, para marcar con el peso del poder, sus propias fronteras, en las que la mayoría de las veces, se “auto-otorgan” la “manga ancha” para decidir lo que crean que deba ser, por encima de lo que es.

 

Por tanto, tenemos en las leyes que en su espíritu llevan implícita la premisa de la justicia pareja para todos, no se aplica con el mismo racero gracias a los límites y las fronteras “autoimpuestas” por el divino perdón otorgado por una decisión unilateral apoyada en el respaldo de un “pueblo sabio” que más parece ignorante y que dicho sea de paso, aún sigue mareado entre la algarabía y la emoción de ver que “los chochitos” depositados en su tarjeta de 68 y más, se surtieron al doble, mientras continua adormilado por el somnoliento mensaje populista y mañanero.

 

Y es que por lo que se ve, las fronteras políticas no tienen límites. Nosotros que vimos y vivimos la crítica social en los tiempos del autoritarismo revolucionario, sentimos con sincero desánimo, los supuestos “avances” de nuestra política y democracia actual.

 

Por ejemplo, en una forma patética, se dijo que la obra de un aeropuerto cancelaba su construcción por encontrar en el manejo, vicios de corrupción y la corrupción en México es un delito. Un delito que hasta ahora, se ha ido desvaneciendo entre el mareo adormilado de las mañaneras que no clarifican el interés de un castigo, sino el de un perdón para aquellos que sencillamente se colocaron en los límites de la frontera de uno o ambos lados de la adjudicación de la obra para aparentemente, robarle al país.

 

De igual forma, esas fronteras y esos límites que arbitrariamente se establecen, aplican su ejecución con un racero distinto de justicia, pues por ejemplo, a nivel local, hace un par de semanas y tras una marcha en protesta por el amague en el incremento a las tarifas del trasporte urbano, nuestro Jinete Sin Cabeza, amenazó abiertamente a los dirigentes del colectivo “Únete” que, de continuar con sus protestas, le echarían todo el rigor de la ley y el peso del Estado, por bloquear las vialidades.

 

“Delito” o falta, que rebasa los límites establecidos en nuestra carta magna al lesionar la libertad de tránsito de terceros, sin embargo, esta misma semana la misma falta fue cometida pero ahora, nuestro “Jinete” se “tapó” y se quedó muy calladito, quizás por tratarse de que los infractores en esta ocasión, eran un numeroso grupo de aficionados al futbol.

 

Así pues, estimado lector, tenemos que las fronteras resultan ser los límites que dejan fueran lo que inútilmente no interesa, pero si por encima de la ley, del equilibrio de la justicia o del propio sentido común, lo que realmente debería de interesar y se debería de atender, por el arbitrio y la decisión de unos cuantos, queda fuera del perímetro, ¿qué nos corresponde hacer como sociedad? Esa es la gran interrogante.

 

Sin duda alguna, la clase política actual, esa que hoy nos divide, nos amenaza, nos fragmenta, nos roba, nos duerme y se auto perdona, carece de los valores morales y principios sociales básicos de sentido común, de respeto a la ley y de búsqueda de la justicia, para establecer los propios límites de sus fronteras mentales buscando hacernos creer que habitamos en un México Justo, pero es precisamente por ellos, por su manera de actuar, por su manera de expresarse y de callar, que hoy entendemos con toda claridad, sin límites ni fronteras, porqué tanta injusticia existe en nuestro país.

 

Por hoy es todo amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que éste sea para Usted un fin de semana pleno, nos leemos en cabritomayor.com donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas además de las importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en “Crack” nos tendrá el próximo viernes en “Por los senderos Taurinos y aquí mismo el próximo sábado.

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