LA PERFECCIÓN DE CABALLO Y CABALLERO

April 29, 2019

*Para lograr la perfecta sincronía torera entre jinete y caballo, es necesario extenuantes jornadas de entrenamiento entre el binomio, lo que supone las mejores condiciones para ejecutar con gran precisión, el emocionante arte del toreo ecuestre.

 

El caballo es un animal que se caracteriza por su gran belleza y principalmente por su inteligencia, lo que le ha llevado a permanecer al lado del hombre a lo largo de la historia y encontrar la trascendencia del caballo en la vida del ser humano solo bastaría echar la vista, miles de años atrás.

 

Y es que es posible que no haya otro animal que fascine más al hombre ya que por la elegancia de sus movimientos, su fortaleza, su planta, su mirada e indudablemente por su utilidad en la vida del ser humano, es que éste se haya convertido en imprescindible en la historia del hombre pues aun siendo animal salvaje, es el más dócil que podemos encontrar por lo que montarlo, supone una sensación de natural libertad para quien lo hace.

 

Evidentemente que los orígenes del rejoneo, van estrechamente ligados a las labores propias del manejo del ganado en el campo. A lo largo del tiempo y ante las necesidades cada vez más específicas para sortear las faenas ganaderas, es que se fueron seleccionando diversas razas de caballos que por sus características físicas, ofrecían las mejores condiciones para realizar la labor torera que después, se trasladaría ya convertido en en una manifestación del arte, a las plazas.

 

En ocasión a la sensacional corrida de rejones anunciada para el próximo domingo 5 de mayo en la Monumental Monterrey Lorenzo Garza, y donde participarán los caballeros del toreo ecuestre mexicano, Jorge Hernández Gárate, Santiago Zendejas y Sebastián Torre, El Horizonte le presenta hoy, la tercera parte del interesantísimo artículo de don Manuel Baena titulado “Tauromaquia del Siglo XXI, El toreo a caballo”:

 

“El caballo es un elemento vivo, con una conformación, un organismo que tiene unos condicionantes físicos, por eso para poder hacer con seguridad ciertos ejercicios, requiere una gran perfección y para ello se requiere conseguir que el caballo esté musculado y seguro y esto en cada caso, solo se conseguirá con la insistencia en la forma de hacer y la gimnasia repetitiva que fortalecerá al caballo.

 

“Todo lo que se hace en la plaza, si sale bien en el rejoneo. Supone muchos cientos de ensayos y horas dedicadas a la preparación y entrenamiento del caballo, lo demás, tan solo es suerte.

 

“Y todo esto el público no lo sabe, pero "lo siente" y cuando el rejoneador no trae todo ese bagaje de preparación que se requiere para ofrecer un buen espectáculo, el respetable lo percibe y se da cuenta.

 

“El rejoneador que es consciente y tiene afición se prepara bien siempre y en la plaza hace algo positivo y del agrado del público: Los caballos bien domados, son por si mismos un bonito espectáculo. Cuando además se les ha enseñado algún movimiento de Alta Escuela aunque no se llegue a la perfección, el hecho de estar en una plaza y con ese peligro latente de un toro enfrente, es una enorme impresión que se añade y se ve con mucha más emoción lo que sucede en el redondel. Y de esta forma, caballero y caballo siempre gustan y siempre el público estará con ellos.

 

“Cuando todo sale bien el espectáculo es brillante y tiene esos valores anímicos que solo los producen las grandes obras de arte”

 

“Ahora, en la época que estamos viviendo, el rejoneo ha alcanzado un grado de perfección que cala en los espectadores, que van entendiendo más y hay que darles cada vez algo mejor. Ahora las cosas no se pueden hacer mal, ni regular, ni confiando solo en la suerte. Hay que hacerlas siempre ¡Muy bien! Y a la primera.

 

“El rejoneo es una sinfonía de arte grande y el que quiera ser rejoneador, deberá mirarse en el espejo de una conciencia muy exigente y si tiene afición, voluntad y ganas; como en el dominó, repetir, repetir y repetir.

 

“Es decir, en esto hay que buscar la perfección, aspirar a montar caballo como: Tocando la guitarra como lo hacían Narciso Yepes o Paco de Lucía, Pintar como Velázquez, Cantar como Placido Domingo, Escribir como Cervantes, Y torear en la realidad, como tú puedas imaginar en tus sueños.

 

“Pero sabiendo que Rejonear es torear a un toro bravo en el la inercia del movimiento, colocando los adornos en todo lo alto aprovechando el cruce con el caballo, burlando la embestida, que habrá que llevar dominada y dejarlo los garapullos en el morrillo en la perfección de la ejecución de la suerte, hará que surja como surge el olé!., la emoción inigualable que brota del arte del toreo a caballo.

 

(Mañana continuará)

 

 

 

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