Herminio Alvarado Silva

May 17, 2019

Amigas y amigos aficionados a la fiesta más bella de todas las fiestas, la fiesta brava, muy probablemente este nombre en el título de mi columna, no le diga mucho a la gran mayoría de nuestros leales lectores y aficionados de nuevo cuño pues Herminio Alvarado Silva siempre fiel a sus orígenes, vivió siempre su vida con una gran sencillez y mucha humildad luego de su paso fugaz pero esperanzador, como “un torero” y un gran amigo miembro de “la flota”, en el mundo de la fiesta de los toros.

 

Herminio, “tapado”, discreto, sencillo, humilde y en silencio, acaba de hacer el “paseíllo celestial”, por asares del destino, montado en una silla de ruedas el pasado martes por la mañana, justamente a la hora que uno de sus compañeros en la escuela primaria y en el ruedo, amigo y “compadre”, la primera figura del toreo mundial Eloy Cavazos, ofrecía una conferencia de prensa precisamente para anunciar un festival a beneficio para obsequiar sillas de ruedas.

 

Herminio fue niño torero y formó parte de la cuadrilla de niños toreros que estaba integrada por el propio matador Eloy, su hermano Vito, “El Negro Santa Cruz”, Beto Preciado y Efrén Acosta en la que recorrieron de la mano de “Torín”, el padre del maestro Cavazos, gran parte de la república presentando su espectáculo taurino tan lleno de magia e ilusiones que la gran mayoría del grupo, acabó siendo y viviendo en torero.

 

Herminio, ya como un recio adolecente, cuando por las condiciones naturales de su desarrollo físico le impidieron continuar formando parte de la cuadrilla de niños, probó suerte en las filas novilleriles con bastante éxito pues le echaba valor y sabía andarle al toro, aptitudes adquiridas en su función como subalterno en la cuadrilla torera infantil.

 

Yo no le vi torear, pero los que le vieron me dicen que fue bueno, le iba al toro, era un chaval humilde surgido del pueblo pero sobre todo, salía a justificarse, tan es así que aquel famoso “grupo de los 100” dirigidos por el empresario Marcos Garza, le repitió 12 tardes en la plaza de toros Guadalupe donde triunfo a lo mismo que en San Luis Potosí, no pudiendo hacerlo en la Monterrey porque le tocaron toros muy malos.

 

En aquel tiempo, hablamos de a mediados de la década de los 60´s de pasado siglo, los tempos del toro eran más dinámicos que los de ahora, los novilleros duraban muy poco tiempo en el exhibidor porque algunos despuntaban rápidamente a alturas insospechadas y otros, los más, venían empujando fuerte reclamando nuevos lugares en los carteles novilleriles.

 

Era mucha la oferta de novilleros y poca la demanda de figuras pues quienes manejaban la fiesta de toros en aquellos años, solo veían tamaños para refrescar la baraja en los regiomontanos Eloy y Manolo pues ambos acusaron además de torerismo y maestría, constancia. Una constancia inquebrantable que ni las propias cornadas pudieron diezmar.

 

Así pues, por cosas del destino, muchos novilleros regiomontanos quedaron en eso, en novilleros, en grandes promesas que se fueron apagando conforme el tiempo fue ocupando más espacio en sus existencias. Herminio Alvarado Silva, fue uno de ellos.

 

Sin embargo, Herminio fue distinto, diferente y por mucho, único e inigualable de todos los demás, pero no por su torería, su valor, su determinación o su arrojo delante del toro que le valieron acariciar la gloria y la fama que da la fiesta, sino porque a pesar de todo ello, su corazón, su manera de ser, se mantuvieron fiel a los valores de sus orígenes humildes que le fueron inculcados por su padre Candelario Alvarado y su madre doña Andreita Silva

 

Herminio a diferencia de muchos, quizás la gran mayoría de los que incursionaron por aquellas épocas en el mundo del toro y que al no conquistar sus sueños toreros, adoptaron posturas de grandeza en su entorno inmediato para no soltar un poco de aquella efímera gloria que dan los toros a los chavales que les enfrentaban en el ruedo, actuó luego de su apasionada incursión en la fiesta de los toros, obedeciendo a su humildad y priorizando las necesidades económicas de su origen, viviendo la realidad de la vida en el arduo trabajo.

 

Sin los rencores, las amarguras, o las posturas de grandeza de aquellos que se quedaron viviendo estacionados en las glorias pasadas, Herminio Alvarado enfrentó al toro de su destino con sencillez, entera humildad y mucha alegría para fortuna de aquellos que le rodearon en las diferentes circunstancias en las que se construye la vida.

 

“Maestro de la pinturería y artista del color”, Herminio, derrochaba arte “pintando casas a domicilio”. A mí, en lo particular, me dio servicio plasmando su arte en la casa de mis padres en dos ocasiones, la propia y en algún negocio sobre la carretera, donde créame estimado lector, era una delicia, tenerle y platicar con él, pues en su sencillez, en el orgullo por su familia y en su humildad, habitaban los más sabios consejos que de un amigo he tenido.

 

Fue Herminio en el mundo del toro “cachondo”, es decir, gracioso, sencillo y servicial, fue por un tiempo ayudante de Fernando Alvarado “El Canano”, mozo de estoques de su “compadre” Eloy y aunque en realidad, nunca lo fueron por ceremonia, Herminio y el maestro se decían así, “compadres”, por la mera amistad que les venía de cuando chavales en la cuadrilla de niños toreros.

 

Así como Herminio le echó arte a la casa de quien esto escribe, también lo hizo con mucha gente de la raza del toro, pero donde le iba mejor era en “las Monumentales” como la residencia del matador Eloy, el Cortijo los Cavazos, el Rancho Las Ventas, o el tentadero de ahí mismo, donde por semanas enteras hacía la expedición junto con otro gran amigo, Ernesto, Neto Legorreta, para plasmar su arte, con harta pinturería.

 

También en algún tiempo, aquel portentoso chaval que mostró espolones para gallo en la Guadalupe, se vio en la necesidad de atender por un tiempo a cuanto parroquiano llegaba, detrás de la barra de un bar en el centro de la ciudad, quizás por ello Carlos de la Cruz, “La Calaca”, otro gran amigo, que va! hermano como Neto y como Herminio, le bautizó graciosamente como “Herminio de la Copea”, haciendo mofa de Pedro Moya, “El Niño de la Capea”.

 

Ahí, Herminio confesó que en dos ocasiones tuvo la oportunidad de servirle “los avíos” a otro torero curtido en esos menesteres: Eulalio López “Zotoluco” quien tras dos triunfales tardes, llegó a ese bar a celebrar.

 

Herminio fue un gran torero, un gran hombre, un gran amigo, pero sobre todo, un gran ser humano. Que se brindó con alegría hasta el final, fiel a su sencillez y su humildad, “tapada” y discretamente se nos ha ido casi casi, sin avisar, dejando entre sus amigos, un hueco realmente imposible de llenar. Entiendo que este domingo sus cenizas serán depositadas en la tumba donde descanzan sus padres Candelario y doña Andreita en el panteón de Paso Hondo, en Allende, Nuevo León.

 

Va para su familia, sus hermanas, sus cuñados y sus sobrinos, nuestras más sinceras muestras de respeto y de aprecio por este gran torero y mejor, créame, mucho mejor amigo. Descance en Paz, Herminio Alvarado Silva.

 

Ya por último amable aficionado y no por ello menos importante, hemos de recordar también de una manera muy sencilla pero con un gran cariño a uno de los mejores y más generosos ganaderos de toros bravos que ha dado Nuevo León en su historia, a don Baldomero Garza Garza, pues ayer, se conmemoró el 15 aniversario de su triste partida.

 

Don Baldomero, entusiasta hombre de campo, dejó su nombre inscrito en la historia del toreo de nuestro estado en letras de oro, al fundar con mucha pasión la ganadería “Garza Leal”, la que en poquísimo tiempo llegó a encumbrar como una de las dehesas más prestigiadas de todo el país.

 

A quince años de su partida, a don Baldo se le extraña como el primer día, por ello desde aquí, enviamos un cariñoso saludo y expresamos nuestras más sinceras muestras de respeto a su grandiosa figura y a su apreciable familia que mucho lo extraña.

 

 

Por hoy es todo amable aficionado, recuerde que nos leemos mañana sábado en opinión editorial de El Horizonte, la próxima semana aquí mismo y en el momento que usted quiera en cabritomayor.com, pero mientras esto llega, que Dios reparta suerte!

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